La carrera por el desarrollo de coches totalmente autónomos lleva ya unos años siendo uno de los objetivos más importantes de diferentes empresas, aunque no todas tienen los mismos objetivos y tampoco afrontan dicha carrera bajo la misma perspectiva. No obstante, todos ellos tienen un punto de contacto claro, y es que solo podríamos considerar a un vehículo como totalmente autónomo si este alcanza el nivel 4.

El uso de la inteligencia artificial y del aprendizaje profundo representa uno de los pilares más importantes a la hora de crear coches totalmente autónomos, ¿pero realmente es posible cumplir ese objetivo? Esta pregunta ha obtenido respuesta en un interesante artículo que comparten desde Reuters, donde podemos ver que podría acabar siendo algo imposible sin un «toque humano».

Con ese «toque humano» se refieren a un cierto grado de intervención o de respaldo de profesionales humanos que estarían listos para responder, si fuese necesario, a situaciones en las que esos coches autónomos podrían acabar viéndose en problemas. La idea que plantea el artículo es la de una especie de supervisor humano que pueda controlar a distancia los coches si ocurre algo, una idea que desde luego no es ninguna locura, ya que tiene mucho sentido y podría abrir las puertas a una nueva modalidad de «conducción a distancia» enfocada como servicio.

Imperium Drive afirma que los sistemas de conducción autónoma no tienen la misma capacidad de predicción y de ponderación de riesgos, que los seres humanos, y que tampoco pueden resolver esas cuestiones a la misma velocidad. Esto, unido a su incapacidad para reaccionar correctamente ante determinadas situaciones, es uno de los desafíos clave que debe superar la industria, y es la razón principal por la que los coches totalmente autónomos podrían estar todavía a varias décadas de distancia.

Los accidentes que se vienen produciendo en las fases de prueba de diferentes sistemas de conducción autónoma respaldan esta idea, aunque como hemos dicho supervisión de seres humanos podría ayudar a paliar este problema.

No es algo sencillo y habría que valorar si sale rentable por los costes que representa, pero su importancia no está haciendo más que crecer. El propio Chris Borroni-Bird, un consultor independiente que trabajó con programas de conducción autónoma avanzada de firmas como GM y Waymo, ha reconocido que los sistemas de conducción autónoma no tienen la capacidad de percepción y de predicción de los seres humanos, y que no son capaces de tomar decisiones al mismo nivel.

Con todo esto en mente, la predicción que lanzó Tesla en su momento nos parece una quimera. Puede que lleguen a lanzar un coche con conducción «totalmente autónoma», pero que este sea seguro y capaz de conducir al nivel de un humano es otro cantar.

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Autor: Isidro Ros