Europa lleva tiempo trabajando en esta dirección, y algunas grandes tecnológicas, como Apple y Google, llevan bastante tiempo temiendo la llegada de este momento. La Comisión Europea propuso, en diciembre de 2020, la Ley de Servicios Digitales y la Ley de Mercados Digitales dos normas que hoy han sido adoptadas por el Parlamento Europeo, allanando así el camino para que ambas normas sean adoptadas formalmente por el Consejo de la Unión Europea, último trámite necesario para que este paquete regulador tenga todas las luces en verde.

En este nuevo conjunto de normas se define la figura del gatekeeper de las plataformas, y que estaría encarnada en las empresas que controlan el acceso a las plataformas y al mercado de las apps, algo que apunta principalmente a la App Store de Apple y a la Play Store de Google. Y esto se traduce en que tendrán que acatar todas las restricciones impuestas por los reguladores para frenar el comportamiento anticompetitivo.

¿Y qué significa esto? Pues entre otras cosas, la confirmación de que tendrán que aceptar la instalación de apps desde tiendas de terceros, permitir que los responsables de las apps puedan recurrir a servicios de pago de terceros, permitir la descarga e instalación de binarios desde Internet, que los servicios puedan ofertar mejores precios si son contratados fuera de la plataforma… y tendrán que permitir a los desarrolladores integrar sus aplicaciones y servicios digitales directamente con los de los guardianes.

Esto significa que tienen que poder integrarse con servicios como la mensajería, las llamadas de voz y las videollamadas. Los desarrolladores también tendrán acceso a funciones de hardware como NFC, tecnología y sistemas de seguridad, medios de autenticación y software para controlar esas tecnologías. Dicho de otra manera, tendrán que abrir de par en par una buena cantidad de puertas que, hasta ahora, han mantenido cerradas.

Cada plataforma tendrá que crear un grupo independiente de cumplimiento para supervisar su adhesión a la ley de la UE. Los gatekeepers no podrán preinstalar aplicaciones ni exigir a los usuarios que utilicen cualquier app por defecto, como los navegadores web. Los guardianes no pueden favorecer sus propias aplicaciones, productos o servicios y tendrán que informar a la UE de cualquier fusión o adquisición. Y en cuanto a la privacidad, no poddrán reutilizar los datos privados recogidos durante un servicio para los fines de otro servicio.

La vicepresidenta ejecutiva para una Europa Adaptada a la Era Digital, Margrethe Vestager, ha declarado: «El Parlamento Europeo ha adoptado una reglamentación firme y ambiciosa de las plataformas en línea, lo que supone una primicia a escala mundial. La Ley de Servicios Digitales permite proteger los derechos de los usuarios en línea, mientras que la Ley de Mercados Digitales crea mercados en línea justos y abiertos. Así, por ejemplo, se facilita el combatir también en línea la incitación ilegal al odio y se garantiza que los productos adquiridos en línea sean seguros. Las grandes plataformas tendrán que abstenerse de promover sus propios intereses, y deberán compartir sus datos con otras empresas y permitir más tiendas de aplicaciones. Dado que a mayor tamaño, mayor responsabilidad, hay cosas que las grandes plataformas, como tales, están obligadas a hacer y otras que no se pueden permitir».

El comisario de Mercado Interior, Thierry Breton, ha comentado: «Hace diez años, pasamos página respecto de la idea de que ciertos bancos son demasiado grandes para quebrar. Hoy, con la Ley de Servicios Digitales y la Ley de Mercados digitales enterramos definitivamente la idea de que las plataformas son demasiado grandes para estar sujetas a normas. Estamos construyendo, por fin, un mercado digital único, el más importante del mundo libre. En todos los rincones de la UE se aplicarán normas idénticas y predecibles dirigidas a los 450 millones de ciudadanos que la componen, lo que permitirá lograr un espacio digital más seguro y justo para todos».

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Autor: RedaccionMCP