El UN Council for Trade and Development, conocido como UNCTAD por sus siglas en inglés, ha comentado recientemente que cree que la guerra de Ucrania acabará produciendo una subida del precio de los ordenadores y de la electrónica, un dato que tiene sentido si tenemos en cuenta el impacto que dicho conflicto podría tener en el mundo de los semiconductores.

La fuente de esta información, la conocida DigiTimes, ha recogido los detalles concretos de esta estimación del UNCTAD, y en teoría podríamos encontrarnos con un aumento del precio de los ordenadores y de la electrónica que rondaría el 11,4%. Es importante tener en cuenta que esta cifra se ha obtenido mediante una simulación, y que es imposible predecir el impacto real que la guerra podría tener en la cadena de suministros, y en la industria tecnológica. Con esto quiero decir que ese encarecimiento podría acabar siendo superada.

Es importante tener en cuenta que los bloqueos de rutas comerciales que ha generado la guerra, tanto por aire como por tierra, también están empezando a tener un impacto notable en la cadena de suministros. Según el informe que ha recogido DigiTimes, se enviaron 1,5 millones de contenedores marítimos de carga por ferrocarril desde China a Europa, pero la ruta que utilizaban se vio interrumpida por la guerra. Derivar la carga que supone esa ruta al transporte marítimo no sería una solución, ya que incrementaría la demanda de dicho tipo de transporte entre un 5% y un 8%, y este ya se encuentra sobrecargado, lo que implica que sus precios son muy altos.

Reemplazar esas rutas por otras alternativas centradas en el aire o en el mar no es algo que se pueda hacer de la noche a la mañana, y tampoco tiene por qué resultar viable económicamente. Para el UNCTAD, esa es, en resumen, la clave más importante sobre la que se apoya su simulación de aumento de precio de ordenadores y electrónica.

En la imagen adjunta podemos ver una estimación del aumento de precios que podría producir el conflicto bélico que azota a Ucrania trasladado a diferentes productos, como textiles, materiales plásticos, equipamiento electrónico, vehículos a motor y maquinaria. Los valores que vemos, y las previsiones que tenemos, no son nada halagüeñas, por desgracia.

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Autor: Isidro Ros