Quemar amoniaco podría ayudar a proveer de energía a los centros de datos de todo el mundo en el futuro. No obstante, hacerlo con la tecnología de producción de amoniaco que hay en la actualidad podría dejar una huella de carbono catastrófica. Pero Fujitsu cree que puede cambiar esta tecnología para que no haga daño al medio ambiente, y por tanto, haga posible que el amoniaco sea una de las fuentes de energía futuras para los centros de datos.

Para conseguirlo, Fujitsu está trabajando con una startup de Islandia, Atmonia, que se encarga de investigar la producción de amoniaco de manera sostenible. Fujitsu colabora con ella en esta investigación proporcionándole la computación de alto rendimiento y la Inteligencia Artificial que necesita .

Esta startup islandesa, por tanto, utilizará los recursos de computación de Fujitsu para el descubrimiento de nuevos materiales, así como de catalizadores candidatos para la síntesis del amoniaco. El pasado mes de abril, de hecho, Atmonia anunció que estaba investigando en nuevos métodos para producir amoniaco utilizando únicamente agua, nitrógeno del aire y electricidad limpia.

Entonces, la compañía señaló que «retroalimentar el proceso industrial para utilizar hidrógeno procedente de la electrólisis del agua es posible. no obstante, es un camino más intensivo en cuanto a energía, y no cuadra bien con la naturaleza intermitente de la electricidad de fuentes renovables, como el sol y el viento, ya que el proceso Haber-Bosch requiere una fuente continua de hidrógeno para mantener los procesos y flujos de operaciones, y que a su vez requiere una fuente de electricidad ininterrumpida«.

Atmonia espera avanzar más y mejorar la eficiencia de su investigación en catalizadores para la producción de amoniaco mediante la realización de varias pruebas que simularán las reacciones químicas utilizando cálculos químicos cuánticos. Todo para producir amoniaco que no dañe al medio ambiente, ya que el método que se emplea actualmente para ello, el de Haber-Bosch, que produce amoniaco a partir de hidrógeno y nitrógeno, supone el 1% de las emisiones globales anuales de dióxido de carbono, más que cualquier otra reacción de fabricación de compuestos químicos a nivel industrial.

En caso de que se consiga producir amoniaco sostenible, podría emplearse en la generación de electricidad para impulsar los centros de datos, lo que supondría un avance notable en la reducción de la huella de carbono del sector tecnológico.

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Autor: Celia Valdeolmillos